
APOCALYPTICA - Una noche sinfónica que estremeció a Querétaro!
- Alex Torres
- 21 nov 2025
- 2 Min. de lectura
La noche del 20 de noviembre quedará marcada en la memoria del Auditorio Josefa Ortiz de Domínguez, la banda finlandesa Apocalyptica, presentada por Idevy Mark, ofreció un espectáculo que trascendió lo musical para convertirse en una experiencia emocional colectiva. A continuación, te presentamos una crónica visual del concierto, acompañada por las imágenes capturadas desde el área de prensa.

Desde el inicio de la noche, el público llegó con una mezcla palpable de emoción y expectativa. La energía en los pasillos del auditorio anticipaba lo que estaba por venir, un viaje sinfónico que honraría a Metallica desde la esencia única de los cellos de Apocalyptica.
Al abrirse el telón, tres cellos se convirtieron en los protagonistas silenciosos de una atmósfera que se volvió casi sagrada. Las primeras notas de la banda envolvieron al público y provocaron ese instante de asombro compartido que solo la música en vivo puede lograr.

La interpretación de los clásicos de Metallica fue el detonante de una ola de nostalgia, rostros iluminados por recuerdos personales, manos alzadas, movimientos casi involuntarios siguiendo el ritmo. La audiencia revivió su propio pasado a través del sonido renovado de Apocalyptica.
A mitad del concierto, la mezcla de luces, humo y la fuerza de los cellos creó un escenario emocional donde la euforia se alternaba con la introspección. Hubo momentos en los que el público simplemente cerró los ojos y dejó que la música hiciera su parte, como si cada nota liberara algo dentro de cada persona.

Las ovaciones tras cada pieza fueron testimonio del impacto que la banda generó. Entre aplausos prolongados, gritos emocionados y sonrisas sinceras, se respiró una comunión total, Apocalyptica entregaba su arte, y Querétaro respondía con un corazón abierto.

El cierre del concierto dejó un eco vibrante que tardará en desvanecerse. La banda agradeció con humildad, mientras el público se mantuvo de pie, consciente de que había sido testigo de algo irrepetible. Fue un instante en el que se sintió, de forma tangible, que la música puede unir a desconocidos en un mismo latido.

La presentación de Apocalyptica en Querétaro no solo suma un capítulo brillante a su trayectoria, sino también a la historia musical de la ciudad. La música sinfónica de metal demostró, una vez más, que es un lenguaje que trasciende géneros y generaciones. Nos conecta en lo más profundo, ahí donde las palabras ya no alcanzan y la música se convierte en ese puente invisible entre emociones humanas.

Ayer, en el Auditorio no solo escuchamos música, la sentimos, la compartimos y la recordaremos juntos.
























